La atmósfera de la Tierra impide que la mayor parte de la radiación UV del Sol penetre a través de la atmósfera. La pequeña cantidad que pasa tiene efectos tanto positivos como negativos.

Efectos positivos (beneficiosos) de los rayos UV

  • activa la vitamina D

Nuestro cuerpo necesita los rayos UV del sol para producir vitamina D. La vitamina D ayuda a fortalecer los huesos, los músculos y el sistema inmunológico del cuerpo. También puede reducir el riesgo de contraer algunos tipos de cáncer, como el cáncer de colon.

  • ayuda a algunas afecciones de la piel

La radiación UV se usa en el tratamiento de afecciones de la piel como la psoriasis. Esta es una condición en la que la piel arroja sus células demasiado rápido y desarrolla parches escamosos y con picazón. La exposición a los rayos UV ralentiza el crecimiento de las células de la piel y alivia los síntomas.

  • ayuda a los estados de ánimo

La investigación sugiere que la luz solar estimula la glándula pineal en el cerebro para producir ciertas sustancias químicas llamadas “triptaminas”. Estas sustancias químicas mejoran nuestro estado de ánimo.

  • ayuda a la visión de algunos animales

Algunos animales (incluidas las aves, las abejas y los reptiles) pueden ver a la luz ultravioleta cercana para localizar muchas frutas maduras, flores y semillas que se destacan con más fuerza del fondo. Las frutas, flores y semillas a menudo parecen bastante diferentes de cómo las ven los humanos. Por ejemplo, cuando se ven con luz ultravioleta, algunas flores tienen diferentes marcas de líneas, lo que puede ayudar a dirigir a las abejas y los pájaros hacia el néctar.

  • ayuda a la navegación de algunos insectos

Muchos insectos usan las emisiones UV de los objetos celestes como referencias para navegar en vuelo. Esta es la razón por la cual una luz a veces atrae insectos voladores al interrumpir su proceso de navegación.

  • util para la desinfección y esterilización

UV tiene aplicaciones positivas en los campos de desinfección y esterilización. La radiación UV puede efectivamente “matar” (desactivar o destruir) microorganismos como virus y bacterias, por ejemplo, al colgar pañales de tela, ropa interior y paños de cocina en el tendedero. Para destruir los microorganismos, los rayos UV penetran en la membrana de la célula, destruyendo el ADN, y así detiene su capacidad de reproducirse y multiplicarse. Este efecto destructivo explica por qué podemos usar lámparas antibacterianas UV para desinfección y esterilización.

Efectos negativos (dañinos) de los rayos UV

  • causa cáncer de piel

La radiación UV es un carcinógeno humano para el medio ambiente. Es el agente cancerígeno más prominente y universal en nuestro entorno. Existe evidencia muy sólida de que cada uno de los tres tipos principales de cáncer de piel (carcinoma de células basales, carcinoma de células escamosas y melanoma) es causado por la exposición al sol. La investigación muestra que hasta el 90% de los cánceres de piel se deben a la radiación UV.

  • causa quemaduras solares

Los rayos UV queman la piel. La quemadura solar es una quemadura que ocurre cuando las células de la piel están dañadas. Este daño a la piel es causado por la absorción de energía de los rayos UV. La sangre extra fluye hacia la piel dañada en un intento de repararla, por lo que su piel se pone roja cuando se quema al sol.

  • daña el sistema inmunitario

La sobreexposición a la radiación UV tiene un efecto supresor dañino en el sistema inmunitario. Los científicos creen que las quemaduras solares pueden cambiar la distribución y la función de los glóbulos blancos que combaten las enfermedades en los humanos hasta 24 horas después de la exposición al sol. La sobreexposición repetida a la radiación UV puede causar aún más daño al sistema inmunitario del cuerpo. El sistema inmune defiende al cuerpo contra bacterias, microbios, virus, toxinas y parásitos (enfermedades e infecciones). Puede ver cuán efectivo es el sistema inmunitario al observar qué tan rápido algo se descompone cuando muere y el sistema inmunitario deja de funcionar.

  • daños en los ojos

La exposición prolongada a los rayos UV o altas intensidades de rayos UV (por ejemplo, en las camas solares) daña los tejidos de los ojos y puede causar un “ardor” de la superficie del ojo, llamado “ceguera de nieve” o fotoqueratitis. Los efectos generalmente desaparecen en un par de días, pero pueden conducir a complicaciones adicionales más adelante en la vida. En 1998, el Journal of the American Medical Association informó que incluso pequeñas cantidades de luz solar pueden aumentar el riesgo de desarrollar daño ocular, como cataratas (que, si no se tratan, causarán ceguera), pterigión y pinguecula. El daño UV a los ojos es acumulativo, por lo que nunca es demasiado tarde para comenzar a proteger los ojos.

  • edad de la piel

Los rayos UV aceleran el envejecimiento de la piel, ya que los rayos UV destruyen el colágeno y el tejido conectivo debajo de la capa superior de la piel. Esto causa arrugas, manchas marrones de “hígado” y pérdida de elasticidad de la piel. La diferencia entre el tono de la piel, las arrugas o la pigmentación en la parte inferior del brazo de una persona y la parte superior del mismo brazo ilustra los efectos de la exposición al sol en la piel. Por lo general, la parte superior del brazo ha estado más expuesta al sol y muestra un mayor daño solar. Debido a que el fotoenvejecimiento de la piel es acumulativo, nunca es demasiado tarde para que una persona comience un programa de protección solar. De lo contrario, aunque un bronceado puede verse bien ahora, podría pagarlo con piel coriácea arrugada o cáncer de piel más adelante.

  • debilita los plásticos

Muchos polímeros utilizados en artículos de consumo (incluidos plásticos, nylon y poliestireno) se descomponen o pierden resistencia debido a la exposición a la luz ultravioleta.

  • colores descoloridos

Muchos pigmentos (utilizados para colorear alimentos, cosméticos, telas, plástico, pintura, tinta y otros materiales) y los tintes absorben los rayos UV y cambian de color. Las telas, los muebles y las pinturas necesitan protección contra los rayos UV (lámparas fluorescentes y luz solar) para evitar el cambio o la pérdida de color.

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